¿A dónde va mi dinero?

Bono social en suministros Luz/agua

El Bono Social es un importante descuento en la factura de la luz. Está regulado por el Gobierno y pretende proteger a los hogares considerados vulnerables por sus condiciones socioeconómicas.
Algo muy importante a tener en cuenta es que los contratos de los suministros estén. puesto a tu titularidad, sobre todo si estas de alquiler.

Aquí podrás encontrar información al respecto:

Si tu compañía es otra ponte en contacto con tu proveedor.
Al igual ocurre con el suministro de agua. Ponte en contacto con tu ayuntamiento, y podrán informarte y orientarte.

El gasto alimentario mensual puede variar mucho según los hábitos de alimentación y consumo de productos frescos y preparados, por un lado; y si comes en casa o fuera. El coste de las comidas afuera también cambia mucho si te llevas la comida preparada o bien te vas a algún establecimiento.

Transporte
Los gastos fijos de transporte cambian mucho según los trayectos que hagas habitualmente y según con qué medio: ir a pie o en bicicleta, con transportes públicos, con taxi o en coche propio. Tenlo en cuenta si tienes un presupuesto limitado.
A través de la Empresa Municipal de transporte podrás saber los descuentos y bonos de viaje, según tu perfil (estudiante, desempleado, etc…)

Para una economía doméstica sostenible, es recomendable que los gastos de vivienda no equivalgan además del 30 % de los ingresos. Servicios de gas, electricidad y agua. Podemos controlar estos gastos si hacemos un consumo moderado y racional.

Podemos controlar estos gastos si hacemos un consumo moderado y racional.

Con las nuevas tecnologías -a pesar de que tendría que ser al contrario-, el coste doméstico de las comunicaciones se ha disparado. Conectarse a Internet y llamar por teléfono puede tener un coste fijo al mes o variar mucho el uno mes al otro, según el consumo y la modalidad de contrato.

Si estudias, tienes que prever en el presupuesto doméstico el importe de la matrícula y la forma de pago del curso: de golpe, en cuotas semestrales, trimestrales o mensuales; además del coste de los materiales asociados al curso.

Es una de las partidas más fluctuantes. De vez en cuando es inevitable que renueves ropa y calzado. Quizás eres una persona austera en este ámbito: usas la ropa hasta que ya no puede estar más gastada; compras roba y calzado de segunda mano y siempre de rebajas o a los mercados. En este caso, vestirte no tendría que significar ningún susto para tu economía doméstica. Pero si te gusta vestirte con marcas conocidas, tener una gran variedad de ropa al armario y renovarla a menudo para seguir las tendencias de la moda, ten cuidado: unos pantalones o unos zapatos pueden desmontarte todo el presupuesto mensual.

Ir a tomar algo, al cine o al teatro, apuntarte a un cursillo o un taller, comprar libros o música… son gastos relativamente pequeños que, si no controlas, te pueden reducir considerablemente la liquidez económica. Asegúrate que el consumo en actividades o productos de ocio no te priva de pagar los gastos fijos e inevitables.

Hay tantos gastos posibles como opciones y necesidades de consumo y servicios: seguros, medicamentos, manutención de animales, peluquería, regalos para la gente que te rodea… Identifícalas y adminístralas según tus posibilidades.

¿Quién te puede ayudar?