CUIDATE

Abuso y agresiones sexuales... ¡no lo sufras!

Todas las personas tenemos los mismos derechos y uno es el derecho a disfrutar de una sexualidad propia, que sea libre y llana. Este derecho se basa en el respeto a uno mismo, pero sobre todo en el respeto a los otros. La sexualidad es un aspecto íntimo de la persona que va madurando a medida que se van viviendo experiencias. Es, en definitiva, un aprendizaje más de la vida.

 

La adolescencia es un momento de cierta debilidad en el cual no siempre es fácil que tomes decisiones libremente, sin que éstas se vean influidas por tu entorno. Tienes que aprender a diferenciar los consejos de las personas que te aman de los de aquéllas que te aconsejan esperando sacar de ti algún provecho personal. Es importante que aprendas a decir NO a las propuestas sexuales que tú no quieras practicar libremente y bajo tu responsabilidad. En ese momento, la negociación es el camino más adecuado para llegar a acuerdos.

 

Recuerda: Las relaciones sexuales son completamente libres, sólo tienes que hacer aquello que tú y la otra persona deseéis hacer. No te cortes, aprende a decir no.

 

¿Es amor lo que sientes? ¿Qué pretende la persona que maltrata? ¿Qué consecuencias puede tener una violación? ¿Dónde has de ir si necesitas ayuda?

¿Sabes que hay diferentes tipos de abuso?

Los síntomas de que tu pareja te maltrata emocionalmente son muy variados; te ponemos unos cuantos ejemplos:

  • Controla demasiado tus horarios y te telefonea constantemente para saber dónde estás.
  • No quiere que te vistas y te maquilles como a ti te gusta.
  • Rompe tus objetos personales.
  • ¡Te coge el móvil y lee tu correo sin permiso y, encima, te dice que si no tuvieras nada que esconder no te importaría!
  • Habla mal de tus amigas y de tus amigos para que no salgas ni confíes en ellas o ellos.
  • Tiene ataques de celos muy frecuentes, sin razón.
  • Llega a creerse que tiene el derecho de prohibirte hablar y expresar tus opiniones.
  • Se muestra exigente contigo, te desvalora como persona y te humilla en público y en privado.
  • Te impide hacer determinadas actividades.
  • Se enfada sin motivo, te llama, te insulta y te quiere hacer creer que si le amaras de verdad, harías todo lo que te pidiera y que si no lo haces, tiene derecho a castigarte.
  • Te culpabiliza de cosas que son su responsabilidad.
  • Amenaza con abandonarte y hacerte daño, a ti o a personas que amas.
  • Tiene actitudes repetitivas de falta de respeto por tus decisiones: por ejemplo, insistirte demasiado o forzarte para tener relaciones sexuales, cuando tú le has dicho que no lo tienes claro, o no querer utilizar medios anticonceptivos y de protección de enfermedades de transmisión sexual y no querer, tampoco, que los utilices tú.

No creas nunca a una persona que te dice que si la amaras tendrías relaciones sexuales con ella sin preservativo; ¡sólo está buscando su placer, y a ti no te ama en absoluto!

Los maltratos físicos empiezan habitualmente por pequeños golpes, patadas, pellizcos, empujones, tirones de pelo… Y lo más seguro es que se agraven cada vez más.

Al principio, la persona que te agrede te dice que no quería agredirte, que se le ha escapado o incluso que era una broma y te pide perdón. Estas pequeñas agresiones ya indican una situación de peligro que tienes que cortar tan pronto como puedas, para evitar que se conviertan en situaciones más graves, con riesgo para tu salud e, incluso, a veces, para tu vida.

Si te amenaza o pega con objetos o utiliza armas blancas, la situación es muy grave. ¡Estás en peligro!

El abuso sexual es un tipo de maltrato provocado por una coacción o imposició a hacer algún acto de carácter sexual en contra de la propia voluntad. La persona que abusa sexualmente tiene una posición claramente de poder sobre la persona abusada. Este poder se puede dar por la diferencia de edad, por un mayor contro, una mayor madurez psicológica y biológica. Es por esto que los menores y personas con discapacidad física y/o mental son los que mayor riesgo tienen de sufrir abusos.

El abuso sexual puede darse con contacto físico (tocamientos, penetración bucal, genital o anal, o introducción de objetos), o sin contacto físico (exhibicionismo, fotografías de contenido sexual, visualización de películas pornográficas).

Se consideran abusos sexuales no consentidos los que se hacen a menores de 13 años, a personas privadas de sentido o a personas con trastorno mental.

Hablamos de persecución sexual si en el trabajo, en familia, en la escuela o entre los amigos, alguien te pide relaciones sexuales con coacción o amenaza y ello te provoca una situación de intimidación, hostilidad o humillación, que te pueda causar un mal o amenaza.

Entendemos por agresión sexual toda relación no consentida, conseguida por violación e intimidación. No será válido el consentimiento obtenido mediante violencia o el otorgado por un o una menor de 13 años o por una persona con incapacidad.

La agresión se considera una violación si hay un acceso corporal por vía vaginal, anal o bucal o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías.

(Fuente: www.sexejoves.gencat.cat)

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